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Historia

Cuarta generación de una familia vitivinícola de largo recorrido...
LES VINYES DEL CONVENT

Un poco de historia

Elías Gil es la cuarta generación de una familia vitivinícola de largo recorrido. 1769 es el año donde se puede encontrar ya el primer Gil ligado al mundo de la viña. 2 siglos y medio de vida cultivando viñedos. Pero la elaboración de vino llegó un poco más tarde, al cabo de dos generaciones.

Ramon Gil, bisabuelo de Elías, era el heredero de la casa familiar, la finca más grande del pueblo, siempre en Horta de Sant Joan. Como era tradición, él heredaría la finca al ser el hijo mayor de un buen puñado de hermanos.

Los hermanos se fueron casando. Volaron de la casa familiar para hacer su vida, y Ramon siguió soltero. Cuidando de los padres y de la finca que heredaría se fue haciendo mayor. Y cuando ya parecía que aquella sería para siempre su vida, llegó Manuela.

Ramon y Manuela se enamoraron de la manera más bonita y tierna, pero como las más grandes novelas de amor, ella no fue bienvenida a la familia. No gustó su linaje ni fue considerada adecuada para continuar la familia. Y así, una noche, los padres se sentaron con Ramon y le expusieron sus reticencias:

"Ramon, más estima que por ti sabes que no tenemos por nadie, y nos consta también la tuya por nosotros. Pero esta chica no será de la casa. Tómate el tiempo que necesites para pensar esto”.

2 minutos fueron suficientes para que Ramon cogiera a su mujer de la mano e iniciara un linaje nuevo.

Con mucho esfuerzo y trabajando mucho y muy duro, pudieron comprar un poco de tierra y la casa donde nacieron todas las generaciones venideras, cambiando así, no sólo el rumbo de su vida, sino también las tradiciones y la vida de todos aquellos que vendrían después. A partir de ese momento, el heredero dejaría para siempre de ser el hijo mayor para dejarlo todo en manos de los más pequeños de la familia.

Una familia de vinos

La familia de Elías Gil se ha dedicado históricamente al mundo del vino, centrando su actividad vitivinícola en Horta de Sant Joan durante la primera mitad del siglo XX.

El bisabuelo Ramon comenzó a cultivar cepas y a vender vino, haciendo de este negocio su modus vivendi. Construyó la primera bodega de la familia, que pasó a su hijo Antonio, quien continuó con los trabajos de vinificación, incrementando el negocio familiar mediante la compra de uva en el ámbito local. La tercera generación, encabezada por Rodrigo Gil, padre de Elías, dejó un poco apartadas las viñas para dedicarse a fondo a la elaboración y comercio, siendo pionero en la instalación de maquinaria moderna para elaborar el vino.

Rodrigo Gil hizo crecer la empresa, haciéndola fuerte en la venta de vinos a granel gracias a sus acuerdos con los actores del mundo del vino más importantes en cada momento. Pero el padre murió antes de lo que le tocaba, y Elías, el hijo menor, se quedó al frente, junto con su hermano mayor.

A Elías siempre le había llamado la atención el mundo de la elaboración. El padre le había pagado los estudios para que aprendiera, y él sintió especial curiosidad por los procesos de vinificación. Y así, un tiempo después de haber llevado la empresa familiar con su hermano, Elías decidió independizarse y montar su propia bodega en Gandesa. Era el año 1992 y nacía así la Vinícola de Gandesa, una bodega con todas las instalaciones necesarias para hacer vinos modernos. Se materializaba de aquella manera su deseo de hacer vinos buenos y diferentes, que le llevaron a trabajar con los principales agentes del mundo del vino.

Ahora, 25 años después, y con la Vinícola de Gandesa convertida en una gran maquinaria vitivinícola, Elías cumple el sueño más grande de su vida profesional. Les Vinyes del Convent nace para rendir homenaje a toda su familia que, después de haberse consolidado como una de las principales empresas proveedoras, se merecía dar vida a un proyecto con sello propio que honrara el apellido Gil y todo lo que representa.